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27 de Junio 2005

CEREEEBROOOS

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La emoción me embarga, la alegría en mi pecho se hace cada día más grande, una explosión de felicidad se apodera de mí.
¿Y porqué estoy tan pletórica?, muy sencillo, prontamente se estrenará en las mejores salas de la península mi tan esperada última película de George A. Romero. Si señor, oh yeah, aquí está para todos ustedes "The land of the dead".
Muchas son las basuras que se han filmado sobre el genero de zombis, así a bote pronto se me ocurren unas cuantas mierdas pinchadas en un palo, que por un motivo u otro, y supongo que debido a mi escaso criterio cinematográfico me han acabado gustando.

Una de ellas es la terrible y abominable "Zombie 3", aparentemente firmada por uno de los grandes, como lo fue Lucio Fulci. A mi la película en cuestión me gusta, supongo que debido al nivel de cutrería, el máximo que alguien como yo, mismamente, puede soportar.
Muchas escenas deberían haber pasado a los anales (con perdón de la palabra) de lo peor filmado en cine de terror, tales como la escena en la que una cabeza de zombi sale porpulsada, no se sabe por qué extraña ley física, de una nevera. La cabeza tampoco se sabe bien cómo carajo llegó hasta allí, y menos por qué sale volando, ya que el convertirte en zombi no te dota de ningún poder parapsicológico, Luego está la escena en la que un puto zombi shaolin salta desde un monolito de al menos 4 metros de altura, a la caza de un pobre ser humano que pretendía huir. Las preguntas filosóficas que nos asaltan son muchas ¿cómo coño se lo montó para subir hasta ahí arriba?, ¿ por qué estaba ahí arriba?, ¿cuánto tiempo llevaba ahí arriba?, ya que supuestamente los zombis tienen sus capacidades físicas bastante mermadas.
Me asaltan más preguntas: ¿Por qué cada vez que aparece un grupo de muertos andantes, detrás suyo siempre hay una enorme niebla que lo cubre todo?, ¿por qué todos van con pijamas?, y mil incongruencias más. Porque los efectos especiales necesitan ser eso ,"efectos" y "especiales".
Siempre, y como he contado aquí en numerosas ocasiones, he creído que el fin de la humanidad llegaría por parte de estos seres. Lo creía de niña y lo sigo creyendo ahora. Retardada diréis, bueno, como queráis, pero ya os los encontraréis y Ben Afleck no vendrá a salvaros, porque también estará corriendo delante vuestro, o esperando a Ben Afleck que venga a salvarlo.
Una noche de hace mil años me encontraba con unas amigas caminando a oscuras por una carretera, íbamos de un pueblo a otro y la caminata era de dos kilómetros, a medio camino se encontraba el pequeño cementerio del pueblo, y a mi, pasar por delante me daba mucho yuyu, muchísimo, tanto que a medida que nos íbamos acercando mi corazón palpitaba cada vez más de prisa.
Mis colegas iban tan tranquilas charlando, cantando y riendo, y allí estaba yo, en silencio absoluto, sumida en pensamientos de destrucción apocalíptica, pensando en cómo y por dónde podría escapar de semejante situación si a los muertos se les ocurría levantarse. Por lo general el ser humano cuando está en peligro tiende o intenta, en sus pensamientos, positivar la situación, quitarle mella, reducirla a una situación cómica, pero por más que lo intentaba no me veía capaz de positivar ni una mierda, iba a ser devorada sin perdón.
A medida que caminábamos mi mente se empezaba a disparar en fantasías rocambolescas. Y fue entonces cuando ya llegando a las cercanías del cementerio divisé algo que me horrorizó. Sin haber probado un porro antes ni tener ingesta de alcohol en mis venas, comencé a visionar desde lontananza y en la oscuridad profunda a un grupo de personas que estaban quietas en mitad del campo, y lo peor era que a cada paso que dábamos veía a más gente. No tenía ninguna duda, era la resurrección de los no vivos y la histeria empezó ha apoderarse de mi. Les pregunté a mis amigas que tan panchamente caminaban si veían la gente que yo veía en el campo y una de ellas entonó un trozo de canción del engendro de grupo que es "La unión" "genteee buscandoo genteee". Nadie se había percatado de mi intranquilidad, por lo visto.
Nos acercabamos sin remisión a la muerte, sin esperanzas.
No, no me había tomado ningún LSD, pero lo que yo creía que eran zombis no eran otra cosa que arbustos por todas partes, muy lógico si estás en el campo.

Posted by pauli at 8:08 PM | Comments (9)